INTRODUCCIÓN
En América Latina y el Caribe el problema de la desnutrición afecta aproximadamente a 53 millones de seres humanos, de los cuales 9 millones son menores de cinco años y padecen de desnutrición crónica y se estima que hay nueve millones adicionales que están en riesgo de desnutrición, haciendo un total de 18 millones que requieren de una atención inmediata para evitar un mayor deterioro en la salud y evitar daños irreversibles en el desarrollo cognitivo. Guatemala (49%) es uno de los países con la más alta prevalencia de desnutrición crónica en población infantil, seguida de Honduras (29%), Bolivia (27%), México (18%) y Brasil (11%) (PMA 2011: 1). La desnutrición crónica es un problema multidimensional; de derechos humanos ya que viola los derechos primordiales y fundamentales que tiene la niñez, que es el acceso a la alimentación y a la buena nutrición. Constituye un problema de Salud Pública porque afecta a una gran parte de la población mundial principalmente de los países en vías de desarrollo; que se ve agravada por ser una región de alta vulnerabilidad a los desastres naturales, anualmente se producen entre 25 a 30 desastres, que afectan a unos 30 millones de personas, siendo en su mayoría niñas y niños menores de cinco años (PMA 2001:2)
DESARROLLO
En los últimos 67 años (1940-2007) la población peruana ha crecido significativamente llegando a 29 461 933 habitantes (Censo 2007), de los cuales el 12% (3 546 840) corresponde a población infantil menor de cinco años, de estos un alto porcentaje padecen de desnutrición crónica. La desnutrición crónica está directamente relacionada con la pobreza y extrema pobreza, niveles educativos deficientes de los progenitores y/o cuidadores, ausencia de servicios básicos en las comunidades rurales principalmente, vivir en zonas alto andinas y Amazónicas, acceso limitado a los servicios de salud, hábitos de higiene inadecuados, ingesta insuficiente de nutrientes y el bajo peso al nacer. En las regiones más pobres y excluidas, se ha convertido en un endemia crónica y en un problema de Salud Pública, que si no son tratados van a comprometer el desarrollo físico, emocional e intelectual; reduciendo sus posibilidades de desarrollo y capacidad productiva y de aporte en el desarrollo de la nación. Por ejemplo a nivel nacional la prevalencia de la desnutrición crónica en el periodo 2010 es de 18.1 %, sin embargo, en las regiones más empobrecidas del país esta cifra se duplica; tal como lo confirma los resultados de ENAHO I (ENAHO 2008)
Durante los tres primeros años de vida se lleva a cabo el crecimiento y desarrollo cerebral, quien dispone de 100 000 millones de células nerviosas al momento de nacer, que todavía no están conectadas entre sí, pero que se organizarán en forma de redes constituido por millones de conexiones nerviosas; es en esta etapa en la que se determina el potencial intelectual que va regir el resto de la vida. Sin embargo, la carencia de nutrientes en este periodo es determinante ya que va afectar el crecimiento y desarrollo de la masa encefálica, produciendo incluso su atrofia, disminución en la división neuronal, disminución en el tamaño cerebral, disminución del número de células neurológicas y disminución en las conexiones neuronales. Durante los primero seis meses el cerebro alcanza el 50% de su peso adulto, el 90% a los cinco años y para llegar al 95% a los diez años. Los niños que sufren desnutrición en etapas tempranas y críticas; en el futuro presentarán una disminución en el rendimiento escolar, coeficiente intelectual disminuido, ingreso tardío a la educación, la no aprobación escolar y el abandono escolar. Con lo que, el capital humano de una comunidad se ve reducida y condenada a vivir en el atraso y subdesarrollo.Los infantes desnutridos sufren carencias de micronutrientes, cuyas deficiencias producen un sin número de alteraciones físicas, psíquicas y sociales. Entre estas alteraciones se puede mencionar por ejemplo: retraso mental, hidrocefalia, trastornos en el neuro desarrollo, alteraciones en el comportamiento, entre otros. Nuestros niños están sometidos a grandes carencias y nos preguntamos ¿Cuál va ser el futuro de estos niños? ¿Cómo van a competir intelectualmente con otros niños de las naciones más desarrolladas en un mundo globalizado? Uno de los micronutrientes que interviene en el proceso de mielinización es el hierro y su déficit en etapas tempranas causa una alteración de los receptores y transportadores de dopamina comprometiendo las respuestas afectivas y el funcionamiento cognoscitivo. Grantham concluye que la anemia producida en los primeros años influyó en el bajo rendimiento académico, aún después de que la anemia ha sido tratada (Cadavid 2009: 193).
Existen evidencias que demuestran que las deficiencias nutricionales no son las únicas determinantes del bajo rendimiento, sino también los factores socio económicos negativos, tal como han sido demostrados por Ivanovic y Col. cuyos resultados coinciden con los hallados por Quiroz al encontrar que las condiciones socioeconómicas aparece como uno de los factores más relevantes que afectan el rendimiento intelectual. Estos hallazgos están directamente relacionados con la capacidad adquisitiva de la población y lógicamente los de condiciones socioeconómicas limitadas, son los que menos acceden a una alimentación de calidad y sufren de carencias crónicas de la mayoría de los oligoelementos que son esenciales para el desarrollo óptimo de las potencialidades intelectuales.
La raíz del problema es la pobreza en la que viven millones de niños principalmente de las regiones más excluidas del país, en la que la desnutrición se ha convertido en un ciclo inter generacional. (Ver gráfico N° 05) La pobreza incrementa la desnutrición, pero también es cierto que la buena alimentación disminuye la pobreza. Si no enfrentamos la pobreza, los esfuerzos que realizamos por disminuir la desnutrición crónica se convertirá en una utopía, en una ilusión y la desnutrición seguirá limitando el desarrollo mental, cognitivo e intelectual de los niños en las etapas más importante de sus vidas.
La pobreza está distribuida de manera inequitativa, predominando en las regiones del interior del país (ver Gráfico N° 06) que va influir en el desarrollo integral de los niños, pero de manera negativa. El futuro de estos niños estará limitado y sus posibilidades de vida futura, de rendimiento intelectual, laboral, agrícola serán deficientes, por ejemplo: la prevalencia de desnutrición crónica en infantes menores de 5 años beneficiarias del Programa JUNTOS es de 46.8% (teniendo como patrón referencial de la OMS) y el 63.6% de niños menores 3 años padecen de anemia (ENDES 2010)
La población infantil de las regiones donde existe una alta prevalencia de desnutrición crónica es más susceptibles y vulnerables de morir y de desarrollar diversas enfermedades infectocontagiosas, de patologías degenerativas como la hipertensión arterial, diabetes, enfermedad coronaria en la etapa adulta. Hay evidencias científicas que señalan que la desnutrición y la infección se entrelazan íntimamente potenciando su efecto en forma recíproca, porque su sistema de defensa se ha comprometido o alterado. Es así, como Dawson y Blogg llegaron a la conclusión de que la saliva de los niños desnutridos no poseía actividad antimicrobiana. Padecer una enfermedad deteriora el desarrollo físico e intelectual, lo que en el futuro se traducirá a capacidades mentales disminuidas de la población.La OMS ha demostrado que el crecimiento de los niños es uniforme a nivel mundial y dependen hasta los cinco años más de la nutrición, de prácticas adecuadas de alimentación, el medio ambiente y la atención sanitaria, que de factores genéticos o étnicos (De la Matta 2008). Durante el periodo de desarrollo, factores como la genética, ambiente, biológicas y sociales contribuyen de manera complementaria en los momentos críticos de diferenciación neuronal, de crecimiento y desarrollo cerebral. Las oportunidades proporcionadas en los primeros años de vida son cruciales, importantes, fundamentales, vitales y son los que van a determinar los resultados a lo largo de la vida (Maggi 2005). Si no actuamos oportunamente la capacidad de desarrollo intelectual de los niños del ande y de la Amazonía estarán siendo minimizados, disminuidos y condenados a vivir en condiciones de pobreza extrema y marginación. El rendimiento escolar en el futuro va ser desalentador, produciéndose altas tasas desaprobación y de repetidores (ver gráfico N° 06) ejemplo en la región Huánuco (16.7%) el porcentaje de repetidores es casi el triple del promedio nacional (6.2%)
La desnutrición crónica impacta de manera negativa en la educación, en la salud y en la productividad e impide el desarrollo de los países, es así como Barber pudo observar que el coeficiente intelectual de las naciones estuvo negativamente correlacionado con el analfabetismo, la labor agrícola, la mortalidad infantil y la incidencia de bajo peso al nacer, y positivamente correlacionado con el acceso a la educación y al PBI. Las regiones empobrecidas del país deben plantear como políticas prioritarias inmediatas o de emergencia el manejo adecuado de su población infantil desnutrida con el objetivo de prevenir las graves secuelas de letargo intelectual que produce la desnutrición. La educación juega un rol fundamental en los primeros años de la vida del ser humano, razones por las cuales en los últimos años las Municipalidades han implementado programas de estimulación temprana, por ejemplo los wawa wasis que se dedican al cuidado de niños menores de tres años y donde se les brinda una alimentación de acorde a los requerimientos del infante. Estos programas de estimulación temprana y apoyo alimentario deben implementarse en las regiones con las tasas más altas de desnutrición crónica. Sin embargo, en las regiones prevalecen tasas altas de analfabetismo principalmente femenino, que va influir de manera desfavorable en el cuidado y atención de niños menores de cinco años (ver Gráfico N° 07)La desnutrición crónica es un indicador del nivel de desarrollo que ha alcanzado una nación, lograr su disminución o la erradicación contribuirá a garantizar el desarrollo de las capacidades físicas, intelectuales, emocionales y sociales de la población infantil (INEI 2010). Si el país no cuida adecuadamente el cerebro de su infancia está destinado a la decadencia, al subdesarrollo, a subsistir con la pobreza y en el atraso científico y tecnológico. La mayoría de los países latino americanos como: Brasil, Uruguay y Argentina destinan una buena parte del presupuesto nacional en programas sociales destinados a los más desposeídos y desamparados de la sociedad. Es momento que el Perú practique una política con rostro humano, una política de inclusión y que invierta en la educación, en la salud y en la nutrición de los más necesitados.
Pero también es cierto, que no solo la desnutrición limitará el desarrollo intelectual del niño, sino que depende de otros factores como: el ambiente agradable que se debe ofrecer, el amor familiar, la estimulación tempana que debe comenzar desde la concepción, a factores genéticos de los progenitores. Sin embargo, una carencia o deficiencia en el aporte de nutrientes en los tres primeros años de vida es fundamental para alcanzar el verdadero potencial de desarrollo intelectual; tal como plantea Gonzales “debemos preservar el cerebro, ya que podemos tener la mejor semilla del mundo, pero si no tenemos un “sustrato”, una tierra adecuada donde sembrarla, nunca germinará o lo hará muy precariamente” (Gonzales 2008: 5), la desnutrición crónica que se produce en los primeros años produce daños irreversibles en el cerebro que no va permitir el logro óptimo en el rendimiento intelectual del futuro ciudadano.
Finalmente es necesario destacar el papel primordial que juega el Estado en la protección, estimulación y desarrollo del capital más preciado para una nación; en el siglo XXI predomina el conocimiento, siendo los países más prósperos y ricos los que desarrollaron a un nivel máximo el poder intelectual de sus habitantes, por ejemplo: Japón es la nación que posee uno de los sistemas educativos más eficientes del planeta, Estados Unidos posee las mejores universidades y todas ellas abocadas a la investigación y a la innovación tecnológica. Estas naciones se caracterizan por haber erradicado la desnutrición, por desarrollar programas de estimulación temprana, por presentar los sistemas educativos más eficientes y productivos. Hechos que demuestran el camino a seguir para lograr el ansiado desarrollo, caso contrario seguiremos siendo una nación subdesarrollada, sin esperanzas y con un futuro incierto.
CONCLUSIÓN
La desnutrición crónica en los primeros años, juega un papel decisivo ya que no sólo altera el crecimiento y desarrollo físico, sino que también influye negativamente en el crecimiento, desarrollo de la masa encefálica pudiendo incluso alterar su funcionamiento, atrofiar y reducir el número de células nerviosas; lo que limitará el desarrollo del potencial intelectual, la capacidad de razonamiento, la creatividad, la imaginación, la capacidad de socialización que deberían lograr. Para garantizar un óptimo desarrollo cognitivo se debe prevenir la desnutrición en etapas tempranas, lo que permitirá no solamente el crecimiento y desarrollo funcional del cerebro, así también se debe intervenir en las dimensiones psicológicas y sociales que devienen de la privación de alimentos que afectan la salud mental de los infantes y por consiguiente en su rendimiento intelectual. BIBLIOGRAFÍA
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